29 may. 2011

Proyecto Hidroaysén: Vulnerabilidad Ambiental

La admisibilidad de Hidroaysén es tan solo la punta del iceberg en la carrera por explotar los recursos naturales del país (Chile). Si bien es cierto, la falta de una normativa ambiental rigurosa jugó un rol fundamental en la aprobación del megaproyecto. La historia productiva asociada a desastres ambientales en Aysén tiene su auge desde la instalación de la industria salmonera.

IMPACTO AMBIENTAL DE LA SALMONICULTURA

En la década del 80, cuando la industria del salmón tomó impulso, se concentraron todos los esfuerzos en potenciar la revolución productiva y comercial. Las proyecciones sostenían que el modelo noruego daría resultados positivos y que el ingreso de Chile en la competencia internacional era inminente. Desde luego, la magnitud de las exportaciones progresaron y el desarrollo no sufrió reparos ni observaciones ambientales hasta 1994, cuando se aplicó la Ley Sobre Bases Generales del Medio Ambiente.

Este retraso en la implementación de un marco regulatorio suficiente, en la actualidad mantiene las reservas biológicas marinas sepultadas por fecas y peces en descomposición, los que además poseen altos niveles de elementos químicos prohibidos en gran parte del planeta. Existe amplia evidencia internacional indicando que la salmonicultura genera impactos graves y permanentes sobre los ecosistemas.

El daño es irreversible y no se ha legislado en la materia. Chile ostenta el segundo lugar en el ranking mundial en exportación de salmones, solo superado por Noruega. Este antecedente, después de la crisis del virus ISA, ha permitido tener un fuerte respaldo legislativo para hipotecar en los bancos internacionales concesiones de la industria salmonera privatizando el mar territorial de Chile.

EXPLOTACIÓN DE RECURSOS MARINOS

Los recursos marinos que no fueron afectados hasta 1986 por la expansión de la industria salmonera, fueron sobre-explotados para solventar la demanda que no podía cubrir la zona comprendida entre la I hasta la IX Región. En la década del 90, Japón comienza a tener un repunte en la demanda de recursos bentónicos. La disminución real del precio en el mercado asiático por la depreciación de la moneda japonesa frente al dólar estadounidense, favoreció las importaciones y aumentó la demanda interna de Japón.

En 1994 problemas de la economía japonesa paralizaron las exportaciones de recursos chilenos. Pero era demasiado tarde, los bancos naturales ya estaban catalogados en riesgo, con sus máximos excedentes productivos sobre-explotados y los que se sostenían en el frágil sistema patagónico, estaban siendo sepultados con las nuevas instalaciones de la industria del salmón.

EXPLOTACIÓN Y PESCA ARTESANAL

La salmonicultura en la Región de Aysén, para su puesta en marcha, requirió de un importante capital humano. Miles de pescadores artesanales aiseninos migraron y dieron impulso a la industria. El año 2008, cuando se declaró oficialmente la crisis del virus ISA en Chile, 35.000 puestos directos y 13.000 indirectos no continuaron. Y fue el sector dominado por pescadores artesanales el más afectado.

Cuando quisieron volver al mar, el escenario no era como el que abandonaron tiempo atrás. No había recursos naturales, habían sido sobre-explotados, el mar estaba privatizado y el pequeño grupo de pescadores que resistió el auge de la salmonicultura debió someterse a las normativas sanitarias implementadas por los salmoneros, impidiéndoles el desplazamiento en caladeros y rutas ancestrales de pesca.

EL NEGOCIO DE DOUGLAS TOMPKINS

El agua ya es escasa y proyecta ser equivalente al precio del combustible. La intervención e instalación de infraestructura para represas en la Patagonia reduce el factor incalculable que proporciona la reserva de agua de la biosfera, bien los sabe el magnate. La Organización de las Naciones Unidas (ONU), sostiene que en la actualidad, de los 6.250 millones de habitantes, 1.100 millones no tienen acceso al agua potable y 2.400 millones carecen de un saneamiento adecuado.

Entonces cobra sentido el interés del magnate en adquirir territorio donde exista agua en abundancia. Comenzó con 289.562 hectáreas. Los territorios de Douglas Tompkins han aumentado en su extensión, superando en menos de una década el triple de su tamaño inicial.

La demanda de agua potable no es tan solo en Estados Unidos, sino que en todos los países con solvencia económica donde el recurso ya escasea. El negocio del agua tiene grandes proyecciones. La Patagonia, segunda reserva de agua de la biosfera, tiene entre sus antecedentes, que más del 50% de aguas superficiales son de propiedad de privados, en su mayoría extranjeros. La competencia es brutal.

DECISIONES POLÍTICAS

En Chile, el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (Seia), a través de las Declaraciones y Estudios de Impacto Ambiental (DIA/EIA), integran el sistema encargado de evaluar con una mirada técnica proyectos con implicancia ambiental.

Pero existe una decisión superior, ajena a toda la institucionalidad ambiental. La Comisión Regional del Medio Ambiente, es una instancia ficticia, conformada por autoridades con disposición política, orientada a vulnerar el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, proporcionando admisibilidad a proyectos técnicamente inviables presentados por el sector privado.

Está irregularidad en la Región de Aysén, ha facilitado la aprobación en tiempo record de centenares de autorizaciones para el cultivo de salmones y deja de manifiesto que la vulnerabilidad ambiental, da continuidad a la privatización del territorio chileno. En efecto, las decisiones políticas prevalecen sobre los criterios técnicos. Instala a Corema como un organismo político, sin objetividad ni competencia en materias ambientales, pero con amplias facultades para aprobar proyectos.

COSTO A LARGO PLAZO

La implementación de Hidroaysén presume desarrollo económico de gran envergadura. Pero la región de Aysén ya tiene experiencia en sobre-explotación de recursos naturales y violaciones al medio ambiente. El contaminado mar de la Patagonia es el resultado de la irracionalidad del sector económico y político por explotar a cualquier costo.

El factor desarrollo, bandera de lucha de los empresarios, no es tal y solo cumple un rol prioritario en la etapa de construcción, el resto, vale decir, en una década más, será tarea de unos pocos trabajadores especialistas en represas, con calificación extranjera. Las represas construidas, instalan un desastre ambiental irreversible. El modelo económico actual, injustificable, no vislumbra calidad de vida ni satisfacción de necesidades sin afectar el medio ambiente.

La especulación de la normativa ambiental, hace irreversible una catástrofe sin proporciones. Los organismos encargados de evaluar proyectos ambientales, no comprenden que para solucionar problemas de la realidad, no basta entender la calidad de vida con el PIB per cápita, sin antes evaluar las medidas de impacto ambiental y entender que ambos objetivos no son rivales, sino complementarios. En consecuencia, la normativa ambiental merece una revisión mas profunda, que programe todos los sectores, y no sea un instrumento facilitador para las transnacionales que en otros países se les prohíbe el acceso.

Jaime Varas Esquivel


Vía elciudadado.cl/
Fotos: No Hidroaysen / Proyecto Hidroaysen.

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