24 nov. 2006

Cirugía sin sangre

Existe una técnica avanzada que reduce al mínimo la pérdida de este fluido antes, durante y después del tratamiento

Por Ana Labrin-García

ana.labringarcia@laopinion.com

La primera transfusión de sangre de la que se tiene noticia se hizo hacia 1440 al papa Inocencio VIII, según señala la enciclopedia cibernética Wikipedia. Cuando el Pontífice entró en coma, a sugerencia de su médico se le hizo una transfusión de la sangre de tres niños. Los menores tenían 10 años de edad y se les había prometido un ducado a cada uno a cambio de su sangre. Aunque los tres fallecieron, los historiadores de la medicina destacan este evento como el primer intento histórico de transfusión de sangre.

Desde entonces, el mundo ha dado muchas vueltas y las transfusiones han llegado a convertirse en cosa de todos los días. En efecto, cada año más de cuatro millones de niños y adultos en Estados Unidos reciben alrededor de 10 millones de unidades de sangre. En realidad, éstas ayudan a salvar miles de vidas cada día. En algunos países no se concibe una operación sin la correspondiente transfusión.

Por otro lado, el peligro de contaminación con la sangre administrada ha llevado a buscar otros métodos o técnicas, entre ellos la de evitar completamente la transfusión.

Una de éstas técnicas es la “medicina sin sangre” que, a pesar de no ser muy popular aún, puede ayudar a evitar el contagio de enfermedades transmitidas por este vital líquido o evitar su escasez cuando se produzcan emergencias.

¿En qué consiste?

La medicina o cirugía sin sangre es una forma avanzada de ofrecer atención médica quirúrgica sin recurrir a donantes. Este tipo de medicina utiliza técnicas modernas para reducir al mínimo la pérdida de sangre del paciente antes, durante y después del tratamiento. El enfoque permite a los doctores brindar atención a los pacientes sin usar productos adicionales de sangre porque cada paciente retiene una cantidad suficiente de la suya.

“La mayoría de nuestros pacientes [testigos de Jehová] no acepta sangre. En vista de esto, a algunos médicos se nos ocurrió desarrollar técnicas que pudiéramos emplear para hacer intervenciones quirúrgicas y tratamientos médicos en los que no se tuviera que recurrir a la transfusión sino a otras alternativas médicas. Como consecuencia de la escasez de sangre estamos empezando a tomar conciencia de las estrategias de conservación de este vital líquido”, señaló en entrevista con La Opinión el doctor Vinod Malhotra, especialista en este tipo de intervenciones con práctica en el condado de Orange.

“Muchas veces hacemos transfusiones en los hospitales simplemente porque ya se ha ordenado la sangre”, continúa diciendo Malhotra. “El recuento de sangre de un hombre adulto es de aproximadamente 15 unidades, algunas veces, por diferentes motivos o accidentes, éste baja, pero aun así encontramos que no es necesario hacer transfusiones en ciertos niveles. Esas unidades que usamos innecesariamente podrían ser utilizadas en un centro de tratamiento de traumas o en otros lugares”, señala este especialista.

“Calculo que el 60% de la sangre que se usa en este país se aplica en intervenciones quirúrgicas electivas. Es decir, en operaciones que uno tiene tiempo de planear y en las que se sabe con anticipación que se producirá una pérdida de sangre. Si uno es un buen cirujano, no se debería perder esa sangre y se debería preparar al paciente adecuadamente. Esto significa, asegurarse de que el recuento sanguíneo se encuentra en su nivel más elevado posible, tomar todas las precauciones, usar técnicas durante la intervención que puedan ‘salvar’ la sangre del mismo paciente o usar métodos o aparatos [como el Cell Saver, que limpia y regenera la sangre y luego la bombea de regreso al cuerpo] para ‘reciclar’ la sangre del mismo paciente y devolvérsela, entonces no necesitará recurrir al banco de sangre”.

“Si pudiéramos reducir el uso y ahorrar un 10% adicional, sería de mucha ayuda. Por ejemplo, la cantidad de sangre que usamos anualmente en este país es de alrededor de 10 millones de unidades, si pudiéramos ahorrar la mitad o más de cinco millones de unidades, podríamos cubrir las necesidades verdaderas cuando realmente se necesita”.

Motivos religiosos

Si bien una de las razones principales para recurrir a esta práctica es evitar el contagio y la propagación de enfermedades (como el VIH, sida, hepatitis, etc.), también hay otras de carácter religioso.

La prensa nacional ha reportado de casos en que los padres y los médicos han chocado por el uso o no uso de la transfusión de sangre y han terminado en los tribunales.

“Recibo muchas llamadas de médicos que brindan tratamiento a personas que siguen la fe de los testigos de Jehová y que no están familiarizados con este método de tratamiento sin sangre. Me llaman porque no saben qué tratamiento aplicar, sólo saben una manera de tratar al paciente, y ésta es con transfusión de sangre. Nunca se les enseñó en las escuelas [de medicina] y no se sienten cómodos ni quieren correr el riesgo, por lo que me dicen: ‘Encárgate tú de esto’“, afirma Malhotra.

Recuperación de pacientes

Además del poco conocimiento de este tipo de procedimiento, también es grande el desconocimiento de su seguridad. Muchos de nosotros, que venimos de países donde asociamos las intervenciones quirúrgicas con la donación de sangre, podemos sentirnos “inseguros” de someternos a una operación si sabemos que no vamos a disponer de este líquido que se nos pueda transfundir en caso de ser necesario.

“Según nuestra experiencia, y hacemos muchas operaciones con este método, no vemos ninguna diferencia en la permanencia de pacientes que reciben y los que no reciben transfusiones de sangre. Sin embargo, algunos estudios sostienen que cuanto más reciben transfusiones, más prolongada es la permanencia de los pacientes en el hospital”, señaló Malhotra.

La razón probablemente sean las complicaciones que suscita la sangre recibida en el organismo del paciente, dice el doctor.

Para todo tipo de operaciones

Según Malhotra, se puede recurrir a la intervención quirúrgica sin transfusión de sangre para cualquier tratamiento, a corazón abierto, cirugía al cerebro o de otro tipo. No hay ningún tipo de intervención que no se pueda realizar.

“Por ejemplo, digamos que una mujer se tiene que someter a una histerectomía. Si se la prepara con anticipación aumentando su consumo de hierro, vitaminas y ácido fólico para elevar su recuento sanguíneo, entonces debería haber poca pérdida de sangre durante la intervención. Esto también puede funcionar en casos de emergencia”, afirma este especialista.

“Lo que hacen algunos doctores es internar a la paciente en el hospital, conseguir algo de sangre y proceder a intervenirla. Creo que si tuvieran en mente: ‘Voy a tratar de ahorrar sangre para emergencias verdaderas’, y si la paciente dijera: ‘No quiero que me apliquen cuatro unidades de sangre’, si todos trabajáramos juntos, si los pacientes estuvieran más informados, los beneficios serían para todos”.

Cambio de mentalidad

“Todo lo que se piensa sobre la sangre tiene que cambiar y este proceso requiere años, a menos que se dicten ciertas normas o algo así y es difícil conseguir la aplicación de normas en temas médicos. Debería ser una decisión voluntaria de los doctores”.

Desde hace muchos años se vienen haciendo predicciones de que Estados Unidos pronto padecerá una escasez de sangre disponible para transfusiones. Este pronóstico se basa en una reducción proyectada debido a un aumento en la edad de la población, reducción del número de donantes y de personas que no son donantes regulares, pero que pueden serlo en caso de emergencia, mientras la demanda aumenta debido al envejecimiento de la población y al creciente número de intervenciones quirúrgicas llamadas “mayores”.

“Va a llegar el día en que experimentaremos una escasez crítica. Necesitamos una política nacional de conservación de sangre, educar a la gente y a los médicos para que busquen técnicas alternativas”, señala Malhotra.

Más informados

Gracias a la facilidad actual de conseguir información a través de internet, por ejemplo, los pacientes pueden cuestionar a su médico: “¿Puede hacer algo diferente?”. La gente está más informada, pero debería hacer más preguntas.

“En otros países [no desarrollados] se tiene que aprender cómo tratar a los pacientes cuando no se puede conseguir sangre, mientras que aquí el médico la pide y se la dan en un minuto. Entonces, en este país nunca se ha aprendido a enfrentar la situación cuando se produce una escasez porque sólo se enseña que hay una sola manera: si se pierde sangre, se la reemplaza con sangre. En otros países no se tiene esta facilidad”, concluye Malhotra.

1 comentario:

  1. Buen día!!! Mi nombre es Sandra. (luché para poner este comentario debajo de su artículo en internet, pero no pude).

    FELICITO A LA DR ANA L. quien publicó el artículo y todos los médicos que apoyan las cirugías sin sangre. Está comprobado que el paciente se recupera más rápido cuando desiste de la sangre alógena.



    En mi infancia, me contagiaron de Hepatitis B y alergias deformantes por medio de transfusiones.

    Ahora tengo 31 años de edad y más de 20 de rechazar dichas prácticas. hace dos meses atrás, me fracturé el cuello del Fémur luché 32 días sufriendo ese dolor tan horrible, porque la mayoría de los médicos, se negaban a operarme sin sangre, aún los de más experiencia. Las enfermeras y médicos me atacaron psicológicamente "-Ud. se va morir, y aquí se va quedar en el hospital, hasta que firme la autorización para transfundirla". Fue una situación extremadamente dura.

    Resumiendo la historia, después de consultar a más de 20 médicos, una doctora Ortopedista dijo: "yo me ofrezco, estoy a sus órdenes" la alegría fue única para mi familia, amigos, comité de enlace de los Testigos de Jehová y especialmente para mi que pasaba día y noche bajo sedantes para el dolor.

    La Dra. Ana Villegas (Cartago Costa Rica), usó las mejores técnicas, tanto para alinear el hueso (quitó una platina de 6 tornillos y luego puso un pin intramedular)como para abrir y cerrar la herida, que logró controlar la pérdida de sangre. (ni siquiera necesitamos la ayuda de los expansores)

    hoy, tengo 40 días de operada, la herida sanó rapidísimo, ya doblo otra vez la rodilla gracias a la terapia pos-operatoria . ¿No es increíble??? Jehová bendice a quien es fiel a sus leyes !!! Hechos 15:28,29

    "Que Jehová bendiga a todos los médicos que respetan al paciente y se actualizan en las técnicas, para evitar la cirugía transfunsional"



    Si alguien quiere más información, sobre mis historias pueden escribirme: consuelo.en.tiempo.del.fin@gmail.com

    o visitar la pag oficial www.watchtower.org

    ResponderEliminar

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons. Algunos derechos reservados.
2006 - 2013 Variedad Plus. Boconó,Trujillo. 3103. Venezuela. Contacto a través del siguiente correo albertopacob@gmail.com